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sábado, 12 de mayo de 2012

Una de mis "Tortillas mentales" EL CURIOSO Y TRANQUILO CARACOL.

Una de mis "Tortillas mentales" EL CURIOSO Y TRANQUILO CARACOL.
Este caracol era de color pardo tirando a verdoso, del tamaño de una nuez y dócil y mimoso como un gato. Vivía en la parcela de mi abuela y deambulaba por ella como Pedro por su casa, ¡pero eso si!.. con paso lento y husmeando todo lo que su entorno le ofrecía.

Toda la familia adorábamos al caracol. Mi madre abría la puerta trasera de nuestra casa y sonreía al caracol mientras que este la observaba de una forma como si en realidad la reconociera, en realidad es que el diminuto caracol hacia todo lo posible por caer bien.

Mi hermana no quería ir al colegio sin antes observar concienzudamente la ruta que nuestro particular caracol había seguido el día anterior, los caracoles no podrían servir como espías al dejar su brillante y perceptible rastro a causa de las babas que en el camino recorrido van dejando y yo me pregunto ¿el por qué de tanto alarde y derroche con sus babas?... ¡Yo para que os cuento! Como de peque mi familia era tan humilde que no podían permitirse el lujo de comprarme juguetes, este era el mío y lo mimaba como si fuera una parte más de mi diminuto cuerpecillo, solía llevarlo conmigo a todas partes y hay que ver lo orgulloso que me sentía ante semejante compañía, era tan sociable y amistoso que nunca discutíamos por nada, ni siquiera cuando estando yo cabreado le soltaba como forma de descarga de mi mal humor…que era un baboso...pero al minuto siguiente ya le estaba pidiendo disculpas.

“El día que murió el caracol” ese día fue un día triste, muy triste para mí, ya que me quede sin el único juguete que se movía por sí solo y no podía crearme lesión alguna, ni contestaba a mis insultos… ¡que injusticia!... este no era como otros juguetes con los que jugaban mis amigos importado de china y por tanto no corría el riesgo de contraer enfermedad alguna a causa del posible intoxicamiento a causa de sus elementos contaminantes… según me decía mi madre, la verdad sea dicha es que su muerte fue un trauma para todos.

Mi padre empezó a beber bebidas espumosas aunque él sabía que le producían unos gases tremendos, mi madre pidió el divorcio y se engancho a los culebrones del corazón de la tele, mi hermana se enganchó a los chicos y yo empecé a escribir este tipo de TORTILLAS MENTALES.

En fin que se le va a hacer a otros les da por chupar los picaportes de las puertas, o…a… amamantarse con leche de burra, moraleja si se te muere un caracol no conduzcas ebrio… ya que te quitaran los puntos las comas y la herencia dejada por tu familia. Un abrazo si eso AMIGAS/OS.
Propiedad intelectual (pero poca ya que no me da el coeficiente necesario para mas) de José Luis Hernández Zurdo.

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